Empaparnos de luz y dejar que nos agite el viento. Así las mañanas de sol, así el resto de nuestros días.
hay puertas que no puede cerrar el viento
Imagina volcar la sombra a placer. No sobre el asfalto, no sobre muros de piedra encalada. Dejarla libre hasta posarla en un pájaro que viaja hacia el sur.
la canción de mercurio en el becketts restaurant
-Sé que estás ahí, sé que estás ahí, sé que estás ahí.
-Me alegro de que estés, me alegro de que estés, me alegro de que estés.
Y Vonnegut no dijo nada.
rotación
Llegará un día en el que dejaremos de oír el eje oxidado de la tierra. A partir de ese momento, nuestro precario mundo girará alrededor del canto de un mirlo. Y ese canto nos hará extremadamente fuertes.
de mascotas
Los pájaros de mi padre comen manzana, hojas de lechuga y alpiste con vitaminas en jaulas de 20 por 30 por 30. Los míos migas de pan y agua del grifo. Kilómetros cúbicos de cielo.
el hotel más estrecho del mundo
Por muy ajenos que pretendamos vivir al paso del tiempo, y recóndito creamos nuestro escondite, el año nuevo siempre encontrará un hueco para iluminarnos. Démosle una oportunidad, abrámosle la ventana.
siempre nos quedará oz
Por muy feliz que parezca nuestra vida, llegará un momento en el que sintamos la necesidad de marchar en busca de nadie sabe qué. Guarda, para ese día, unos zapatos cómodos y desea que el camino sea luminoso.
ese grito amarillo
Al borde de las vías una palmera, una araucaria, dos eucaliptos. Así crecen las cosas que nadie cuida, desordenadas y libres. A la vida le gusta la asimetría, ¿por qué, entonces, parece que sólo perdura lo simétrico?
parís, mon amour
Decir a un amigo: Ojalá tú y los tuyos estéis bien. Pero, en días como hoy, ¿quiénes no son los nuestros?
tabula rasa
Voy a dejar que las cosas quietas me desvelen su sosegada locura. Después empezaré a construir desde cero una vez más.
calle mundo nuevo
Sin duda la utopía habitó esta calle. También el tiempo, su devastadora presencia. ¿Y cómo volver a creer? ¿De dónde el ánimo para volver a construir?
lecturas de verano
Beckett dice que jamás pudo escribir una palabra en agosto. Agosto es un infierno. No invento nada, lo he leído en los posos del café.
aunque el león se vista de seda
Hay quien intenta embellecer lo imposible. Y esa ignorancia, esa inocencia, me agradan y desagradan a un tiempo.
la suerte del turista
Pasear sin rumbo, esperando el milagro, y encontrar una cuenta del color que siempre imaginaste tendría esa voluntad que te empuja a seguir esperando el milagro.
vecinos antípodas
Encontré fotos rotas junto al contenedor de basura. Mientras unos se afanan en destruir su pasado, a pocos metros de su casa mi madre se esfuerza cada día por no olvidar el presente.
la imposibilidad de ser otro
Tener la sensación de haberlo dicho todo y, aun así, madrugar cada día para comprobar si las diminutas macetas que me habitan dejaron caer melocotones, uvas, mandarinas.
¿y para qué más?
Nunca dejarán de caer estas hojas secas. Pasan de largo, lentamente las nubes. Que nadie me pregunte por qué escribo lo que escribo. Que nadie me pregunte.
cincuenta
El amor lo es todo. La muerte no es nada. Hay que vivir sin esperanza ni temor. Se puede vivir con muy poco. La comunicación no existe, construimos sobre malentendidos. Las decepciones nos abren los ojos, nos limpian. Hay que alejarse de cualquier tipo de poder. El único superpoder que me interesa es el de la invisibilidad. El mundo puede parecer un asco, pero la vida es una maravilla. Y, aun así, siempre pensaré que sería mejor no haber nacido.
dolor vs dolor
La muerte es un click ensordecedor capaz de convertir en ruido la delicada docilidad de la luz sobre las cosas.
y que decida el barro
Temblar en el abrazo, no en la oscuridad. Temblar porque fuimos incendio sombrilla al poniente ola gratinada. Temblar de placer no de miedo.
¿quién necesita máquinas del tiempo?
Basta con una libreta, año 1967. Y la letra de tu madre y tu propia letra, imitándola, te arrastran de los pies. Y una casa con persianas azules te arrastra de los pies. Y una chimenea por la que cada noche entraban seres de otro mundo, para arrastrarte de los pies, te arrastra de los pies. Y el sonido del llavero de tu padre te arrastra de los pies. Escuchabas esperabas escribías, sin saber nada. Ahora lo sabes todo. Sabes que la luz sobre aquella persiana nunca dejará de iluminarte, que esos seres de otro mundo eran buenos y que tu padre traía siempre un cuento en su cartera. Y te preguntas, ¿por qué mi madre nunca hizo bizcochos?
podio deliberadamente nostálgico
La precisión de la luz siempre más allá de la precisión de las palabras. Aunque nunca, nunca, podrá superar en precisión al abrazo de un amigo.
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