en serio, ¿tan solos estamos?

Al pasar accidentalmente la mano sobre una taza vacía que aún desprende calor, a pesar de saber que es un objeto inerte, que se trata de un fenómeno físico que quizá no llegue a la categoría de fenómeno físico, a pesar de todo eso, sentir por una milésima de segundo que está viva. Y desear amarla. Y desear que nos ame.

la prisa y la fiebre

Abandonar la prisa y su dulce vértigo. Caminar muy despacio, sentarnos y sonreír de vez en cuando a lo largo del camino, para que nadie note que estamos huyendo.

la primavera, ¿era esto?

¡Dejad de desconfiar, echad al contenedor los disfraces! ¡Dejad que vuestros brazos se llenen de cerezas!

kafka, i miss you

¿No habéis deseado, alguna vez, despertar convertidos en despreocupados insectos ajenos a la estupidez que os rodea?, ¿en ignorantes insectos que sólo saben del peso del sol sobre sus espaldas?

aquí empieza el feliz mundo conocido

Ser conscientes del tiempo que perdimos desplazándonos de un cuerpo a otro cuerpo. Reconocer que no dejaron huella, sólo asco. Arrepentirse del dolor y hasta de la risa, si la hubo. Volver limpios y ligeros a nuestras propias y luminosas sombras.

ese dulce y aterrador zumbido

¿Y qué hacer esas mañanas en las que toda nuestra fortuna es una abeja atrapada bajo el pecho que intenta deshacerse de nosotros?

días de púas

¿Para qué desperdigar semillas más allá del asfalto? ¿Para qué esta certeza de que todo se pierde? ¿Para qué las manos intentando detener lo que se va? ¿Para qué el viento?

sobre ruedas

Detenernos ante las cosas con la urgente curiosidad de un niño. Desaprender la prisa, como si tuviéramos toda la vida por delante.

¿qué fue de la línea 5?

Pasamos la mayor parte del tiempo rodeados de extraños. ¿Y cuántos extraños caben en un autobús? ¿Y cuánta desesperanza cabe en cada extraño? ¿Y cómo escapar?

ligereza

Pesan las cosas, no su sombra. Pero, ¿quién se atreve a ser sólo sombra?

tempus fugit, o eso dicen

Mirar trilobites detenidos para siempre sobre la piedra donde quizá tomaban el sol, y ser capaces de decir, sin que nos tiemble la voz, que el tiempo huye.

cosas con las manos

Mezclar un kilo de arroz integral con un kilo de arroz blanco y volverlos a separar. Ocupar las manos, vaciar la cabeza.

hilos flojos

Deberíamos aprender a descosernos del mundo, sin demasiada nostalgia, procurando dejar tan solo un leve rastro para no olvidar que hemos vivido.

el año del caballo, dicen

La felicidad se parece mucho a no tener planes ni retos por cumplir. A dejarse mecer como quien hace el muerto en la orilla, procurando no arañarse demasiado con los erizos del fondo.

pensamientos sin sol

No pretendo detener el tiempo, sólo deseo que el tiempo parezca detenido.

escapa si puedes

Saber que todo lo que brilla es espejismo. Y aun así, no poder dejar de mirar.

amor 2.0

Desear ser el mismo árbol. Hacer bosque.

y llegó diciembre abriendo los brazos

Si después de la tempestad llega la calma, después de la nevada llegan las auténticas hojas secas mojadas. Sólo hay que saber esperar.

el orden natural de las cosas

Amontonar los días. Como si vivir no dependiera de nosotros.

216b

La austeridad me reconforta. Reencontrarme con ese 99% de mí que tanto me gusta.

fuego vs moqueta

Todo amor debería aprender a caminar descalzo sobre el fuego. O, en su defecto, sobre moquetas ajenas. Una vez, cada vez, todas las veces.

el mes de la libertad

Noviembre es el mes en el que algunos árboles, y todas las persianas, se incendian por gusto de luz y no de fuego.

llega la luz antes que el sueño

Desde que aprendí a odiar, los pájaros no me atraviesan.

puntos suspensivos

En cada despedida intentar convencer al otro de que alejarse no es nada, tocándole las manos hasta convertirlas en arena o en comida para pájaros.

sin que sirva de precedente

Nada como una habitación de hotel libre de humo, de recuerdos, de sentimentalismo. Una habitación de hotel donde nada es nuestro, sólo el tiempo. La felicidad está ahí y es vertical.

¿quién reina sobre las cosas quietas?

Mirar un estanque y pensar en el estómago de un pájaro, una diminuta burbuja de insectos aún vivos ahogándose en su diminuto miedo.

la joie de ne pas savoir

Alguien dijo que la felicidad sólo se encuentra en uno mismo. No se me ocurre nada más triste que saber dónde acaba uno mismo.

chambre 102

Esa repentina consciencia de estar lejos. Pero, ¿de qué?, ¿de dónde?

la reine des pommes

-¿Hay algo más triste que ofrecerle una manzana a tu propia sombra?
-Sí, ver cómo la acepta.

por definición

El beso, es inevitable o no es.

llámalo fluir

Pero así, sin ninguna prisa, mientras te pintas las uñas de los pies con laca transparente, y una racha de aire mueve la cortina del baño y te fijas en la luz amarilla sobre la torre de la iglesia, ¿no parece que todo es perfecto?, ¿no parece que todo es posible?