hay puertas que no puede cerrar el viento

Imagina volcar la sombra a placer. No sobre el asfalto, no sobre muros de piedra encalada. Dejarla libre hasta posarla en un pájaro que viaja hacia el sur.

la canción de mercurio en el becketts restaurant

-Sé que estás ahí, sé que estás ahí, sé que estás ahí.
-Me alegro de que estés, me alegro de que estés, me alegro de que estés.
Y Vonnegut no dijo nada.

casa viña y rosales

El silencio era esto: un ciprés lleno de pájaros tras los cristales.

el monólogo de las tazas

Cuando el silencio sólo se acompaña de silencio. Cuando un hueco sólo se llena con otro hueco.

reencarnación

Más viva que estas ramas secas, su sombra.

bleturge sweet home

Porque la tierra no es plana no existe punto de no retorno. Y aunque lo fuese.

visillos

Donde menos lo esperas hay alguien soñando con jirafas.

rotación

Llegará un día en el que dejaremos de oír el eje oxidado de la tierra. A partir de ese momento, nuestro precario mundo girará alrededor del canto de un mirlo. Y ese canto nos hará extremadamente fuertes.

reincidente

Ahí estás otra vez, recorriendo con el dedo esas cicatrices que conforman el mapa de los días.

de mascotas

Los pájaros de mi padre comen manzana, hojas de lechuga y alpiste con vitaminas en jaulas de 20 por 30 por 30. Los míos migas de pan y agua del grifo. Kilómetros cúbicos de cielo.

veo veo

Transformar la realidad, abstraerla.

dice léolo

"Porque sueño, no lo estoy". Porque dejé de soñar despierta, no lo estoy.

ser sur

Dicen nieve, y me parece una palabra inventada.

el hotel más estrecho del mundo

Por muy ajenos que pretendamos vivir al paso del tiempo, y recóndito creamos nuestro escondite, el año nuevo siempre encontrará un hueco para iluminarnos. Démosle una oportunidad, abrámosle la ventana.

siempre nos quedará oz

Por muy feliz que parezca nuestra vida, llegará un momento en el que sintamos la necesidad de marchar en busca de nadie sabe qué. Guarda, para ese día, unos zapatos cómodos y desea que el camino sea luminoso.

ese grito amarillo

Al borde de las vías una palmera, una araucaria, dos eucaliptos. Así crecen las cosas que nadie cuida, desordenadas y libres. A la vida le gusta la asimetría, ¿por qué, entonces, parece que sólo perdura lo simétrico?

parís, mon amour

Decir a un amigo: Ojalá tú y los tuyos estéis bien. Pero, en días como hoy, ¿quiénes no son los nuestros?

hoy es el día de las cosas sin envolver

Todos se van con sus secretos. Incluso los que nunca los tuvieron.

tabula rasa

Voy a dejar que las cosas quietas me desvelen su sosegada locura. Después empezaré a construir desde cero una vez más.

pyrgos

La belleza sólo ocurre cuando lo bello ignora su don y su misterio.

fira

Viajamos para sentirnos libres, a la deriva. Nos reconocemos en la quietud de lo que flota.

el coloquio de las sombras

Cuando todo cansa, excepto la luz sobre las cosas.

el otoño existe

Me parece que la felicidad debe parecerse mucho a bañarse en una piscina mientras llueve.

calle mundo nuevo

Sin duda la utopía habitó esta calle. También el tiempo, su devastadora presencia. ¿Y cómo volver a creer? ¿De dónde el ánimo para volver a construir?

lecturas de verano

Beckett dice que jamás pudo escribir una palabra en agosto. Agosto es un infierno. No invento nada, lo he leído en los posos del café.

aunque el león se vista de seda

Hay quien intenta embellecer lo imposible. Y esa ignorancia, esa inocencia, me agradan y desagradan a un tiempo.

mi primer van velde

Y a pesar de todo, preferir sin lugar a duda, la segunda vez de las cosas.

la suerte del turista

Pasear sin rumbo, esperando el milagro, y encontrar una cuenta del color que siempre imaginaste tendría esa voluntad que te empuja a seguir esperando el milagro.

vecinos antípodas

Encontré fotos rotas junto al contenedor de basura. Mientras unos se afanan en destruir su pasado, a pocos metros de su casa mi madre se esfuerza cada día por no olvidar el presente.

nada es más bello que el silencio

Si las paredes hablaran, ¿quién nos asegura que no mentirían como los vivos?

la imposibilidad de ser otro

Tener la sensación de haberlo dicho todo y, aun así, madrugar cada día para comprobar si las diminutas macetas que me habitan dejaron caer melocotones, uvas, mandarinas.