el estado de la luz [8]

Aquel suelo inundado de sol, leí en alto. Y al cerrar el libro, estaba felizmente allí.

la felicidad química

¿Y si la felicidad fuera algo tan simple como mirar hacia arriba y comprobar que nada cae, que todo permanece en su sitio?

portulacaria afra jr.

Este hijo, del hijo de una planta que murió, viajará para crecer a tu lado. Y te hará feliz.

la argucia de lo falso

A veces somos capaces de creer que el frío acompaña. Afortunadamente a veces somos capaces de creer cualquier cosa.

espartana, decías

Ya no caliento leche las noches de insomnio.

cuando la química manda [8]

Lo mires como lo mires, de algún modo, todo acaba por encajar.

cuando la química manda [7]

Lo mires como lo mires las piezas no encajan.

nunca delante de extraños

Dios está en todas partes, dices. Nos ve pasar y se frota las manos felizmente.

cuando la química manda [6]

Por mucho que lo intentemos nunca estaremos suficientemente cerca de nada. Tampoco suficientemente lejos.

cuando la química manda [5]

Ordenar el dulce caos, ¿es posible o es sólo un espejismo?

cuando la química manda [4]

Las neuronas son cosas que brillan, dijo. Y yo quise creerlo.

saber ganar

Porque perder ya sabemos desde siempre.

cuando la química manda [3]

Sólo son ramas rojas, pero hoy te has quedado un rato en mitad de la acera, mirando al cielo, pensando en Mondrian, en el instante que dejó de ser Mondriaan.

cuando la química manda [2]

Sólo es un edificio abandonado, pero hoy brilla igual que una aguja en un pajar de ficus centenarios.

cuando la química manda [1]

Sólo es un cuenco de cerezas que tu madre acaba de lavar, pero hoy sólo ves los huesos de aquellos veranos que no van a volver.

diálogos posibles [16]

-Si quieres que os vaya bien, no olvides nunca cerrar el tapón del champú.
-Ella no es de ésas.
-Todas somos de ésas, tarde o temprano.

código de barras

Mi amigo Dani me regaló uno de sus gogos. No sé qué especie de animal o monje diminuto es un gogo, sólo sé que tengo mucho que aprender de él.

souvenir de faber2

Te miro desde abajo, te muerdo las costillas, me acaricias la nuca, pero eso, me dicen, no es un poema, escribí entonces. Vivíamos en una ciudad inventada. Sólo los taxis y las despedidas eran de verdad.

ganas

Tengo ganas, unas ganas espléndidas y luminosas de algo, pero no sé de qué.

inexplicable

¿Por qué me gustan tanto los hombres despeinados, los erizos, los gatos, los olivos, las sabinas, los cactus? Yo soy dócil y dulce. Lo juro, lo juro.

pelendones

Un colgante que huele a sabina, y tus dedos sobre la lija oliendo a bosque. Un colgante para los que no se rinden. Como nosotros.

viejos amigos

Como si hubiese nevado toda la noche dentro de mi cabeza y ahora caminara hacia ti, descalza, sobre esa nieve. Qué lentos los reencuentros sobre la nieve.

mujer polaroid

Adora su trabajo y tiene un rito. Si alguien le pide "El peso de las naranjas" le hace abrir el libro por una página al azar y lee el poema a viva voz. Abro por la página 50. "¿Todavía no has renunciado a la palabra perfecta?". Hay días en que todo casa, le digo.

diálogos posibles [15]

-¿No preferirías vivir en una casa con huerto y con gato?
-No.
-Pues entonces haz de gato.
-Mejor hago de huerto.

a veces, el desánimo

Siempre quise ser un dibujo animado. Ya me falta menos.

tipuana

Hoy hace justo un año que escribí sobre esos árboles. Hoy sé cómo se llaman.

ojalá

Creo firmemente que algunas palabras son ramas frágiles que buscan la luz. Ojalá pudiera ser luz, alguna vez, y no rama frágil. Ojalá pudiera dejarme encontrar.

diálogos posibles [14]

-Y, ¿cómo sabes que es amor?
-Porque hacía mucho que no te oía cantar a gritos las letras de las canciones.

espere, por favor

No estoy esperando, es que no pienso marcharme nunca.

dentro, tan dentro

La claridad del rayo, la velocidad del rayo. Un dolor sólo mío, un dolor muy grande.

el vértigo

Hay veces que, hasta a los funambulistas más experimentados, se nos complica el día.

el verano estaba ahí

Creíste morir de frío. Lo buscaste por todas partes. ¿Cómo no imaginaste que se escondía bajo la mesa?

souvenir de el chorro

Después de treinta años, volver a reírme de las mismas cosas en el mismo lugar con los mismos amigos. Volver a nadar sin miedo a ahogarme en vuestro amor de pantano.

villalmanzo, mon amour

Parafraseando al poeta Masip, hablar de flores silvestres es hablar de amor en el idioma de los escarabajos.

alyssum maritimum

De niña las veía crecer en un monte de nadie, cerca de la casa de mi abuela. Como ahora me detienen las piedras, entonces me detenían estas flores minúsculas. Por fin sé cómo se llaman.

san marciano

Tantos años pensando mal de él, creyendo que me espía mientras me ducho o me cepillo los dientes, y hoy me entero de que es un santo.

mi padre, mon amour

Ochenta y tres años, y toda la vida por delante.

sospecha

Peine, pinzas, pintalabios, perfume, polaramine, protector solar, pastillero. Una piedra. Espejo, lápiz, cepillo de dientes plegable. Hasta esa pequeña y poderosa espada. Algo pasa. Lo percibo.

lo seco [2]

Algún día lo seco y su ejército tomarán la tierra. Y yo estaré allí para verlo.

rubik, mon amour

He desmontado mis zapatos favoritos. Rubik estaría orgulloso de mí.

librería la fuga

El poema debe ser una pedrada, dijo el poeta Irigoyen. Parece que sus palabras no cayeron en cristal roto.

omm

Si uno no busca la paz, la encuentra. Si la busca, la encuentra antes.

garantía

Hoy he sabido con quién puedo contar. No hasta dos ni hasta tres. Benedetti sabe de lo que hablo. Y vosotros también.

souvenir de la estupefacción

Me aterran las fiestas de disfraces. En especial las bodas.

lo impar

No me hace falta contar pétalos para saber que me quieres.

sora y ale, mes amours

Mi corazón un colibrí rojo a merced de vuestro entusiasmo.

el desánimo

Y si nos arrancan el corazón, también.

jacarandas

No me gusta el lila, el violeta, el morado, ni el rosa siquiera. Pero miro esos árboles, me acuerdo de Bonnard, y sonrío.