
De vez en cuando mi memoria de elefante se pierde por la selva. Ya me he acostumbrado. Ya casi no recuerdo el día que no recordaba mi nombre ni cómo volver a casa. Ya no me pregunto qué me pasa cuando quiero escribir abril y la mano dibuja un 6. Así que, si confundo "Cuna de gato" con "Pájaro de celda", me perdonas. Y si confundo este amor con otro, tanto de lo mismo.