Con los pies en la tierra. La tierra que cubre la cima de un monte. Un monte que cubre la niebla. La niebla que alimenta mi esperanza, que disipa mi temor.
Sabía que existía porque oí sus muchas voces muchas veces. Tantas veces tan cerca, pendiendo de su eco como un trapo de un tendedero. Al vacío, pensaba y pensaba en caer, siempre hacia abajo. Hoy levanté la vista, hoy lo he mirado a los ojos.
-Me faltan horas. -En esas mismas horas llevo yo la estadística de todo un hospital de 400 camas, ¿y tú no tienes para tu mundo interior? -Mi mundo interior tiene más de 400 camas.
Si todo va tan bien, si todo es tan sencillo, ¿por qué este dolor que siento? Y si todo va tan bien, si todo es tan sencillo, ¿por qué este vacío que siento?